Ciencia: Pareidolia

Ciencia: Pareidolia

Reconocer figuras donde no las hay, en especial rostros, es algo muy normal y tiene un nombre: pareidolia. Se trata de un fenómeno psicológico que ha sido continuamente estudiada por expertos. En una época se pensó que se trataba de trastorno o anomalía cerebral, hasta que después de numerosas investigaciones se ha llegado a concluir que se debe a una serie de causas físicas provocadas por mecanismos neuronales.

Nuestro cerebro busca continuamente patrones entre los estímulos que percibimos. Muchas veces, para ajustarse a esos patrones, lo que hace es agrupar los estímulos que tienen una misma dirección. Este fenómeno se conoce como Ley de Continuidad y nos permite percibir elementos continuos aunque estén interrumpidos entre sí.

La realidad es que nuestro cerebro es un órgano adaptativo cuya principal función en mantenernos con vida. En este sentido, el procesamiento de la información visual es esencial por eso tiene mecanismos específicos para ver figuras, acomodarlas y darles forma.

Una de las Pareidolias más comunes es la de ver caras en manchas o formas. Uno de los ejemplos más conocidos es la famosa “Cara de Marte”. En 1976, el satélite Viking 1 de la NASA, tomó una fotografía de la superficie del planeta rojo en la que claramente podía verse un rostro. Esta imagen dio lugar a millones de teorías sobre extraterrestres hasta que finalmente en 2001 un satélite más moderno envío una foto con más definición de la misma zona acabando para siempre con el mito.

El reconocimiento de cara es un proceso automático, rápido e inconsciente. Tanto los humanos como los grandes primates tenemos una zona cerebral específica en el lóbulo temporal llamada Giro Fusiforme donde hay neuronas cuya única función es detectar rostros y otros objetos.

Los recién nacidos de hecho, se giran hacia los estímulos que tienen patrones similares a los rostros (ojos, nariz, boca). A nivel evolutivo disponer de esta capacidad es fundamental para la supervivencia del individuo ya que reconocer a sus padres permite a los bebés obtener sustento y socialización. Además es de vital importancia aprender a reconocer los estímulos que indican la presencia de un depredador o de alguna otra situación de riesgo.

En 2009, la neurocientífica Nouchine Hadjikhani y un grupo de investigadores de la universidad de Harvard intentaron verificar si este proceso era innato o si intervenía de alguna forma el razonamiento.

Para ello utilizaron la MEG o Magnetoencefalografía, una técnica que permite ver las relaciones entre las estructuras cerebrales y sus funciones. Conectaron a los participantes a la máquina y luego les mostraban una serie de imágenes para ver qué zonas del cerebro se activaban. Las imágenes podían ser rostros humanos, objetos neutros u objetos con características similares a las caras.

Los resultados indicaron que nuestro sistema visual es propenso a interpretar estímulos ambiguos como rostros basándose en pocas señales. Esto estaría indicando que es el resultado de nuestra capacidad innata de detectar rostros y que es principalmente un procesamiento subcortical, es decir, sin la intervención del razonamiento.

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Mean Machine

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