Terror y algo más: Gertrude Baniszewski

Terror y algo más: Gertrude Baniszewski

Gertrude Nadine Baniszewski, (19 de septiembre de 1929 – 16 de junio de 1990), fue una mujer estadounidense que con ayuda de sus hijos y jóvenes de su vecindario produjeron la tortura prolongada, mutilación y asesinato de Sylvia Likens. El caso fue llamado como “el peor crimen perpetrado contra un solo individuo en la historia de Indiana”.

Sylvia Likens

Baniszewski nació como Gertrude Nadine Van Fossan en Indianápolis, Indiana, Estados Unidos, era la tercera de 6 hijos. En 1940 había sido testigo de la muerte de su padre de un repentino ataque al corazón.

Cinco años más tarde, dejó la escuela a la edad de 16 años para posteriormente casarse con el diputado John Baniszewski a la edad de 18 años, con quien tuvo seis hijos. Ambos estuvieron juntos durante 10 años hasta que debido al temperamento de John tuvieron que divorciarse.

A los 34 años conoció a Dennis Lee Wright, un joven de 23 años con el que se fue a vivir. Él abusaba de Baniszewski y ella tuvo un hijo, Dennis; después de que éste nació, Wright abandonó a Gertrude. Sin embargo, él la visitaba constantemente para solo pedirle dinero.

En julio de 1965, Betty y Lester Likens, dos trabajadores ambulantes de carnaval, conocieron a Baniszewski en la iglesia y le sugirieron que cuidara de sus dos hijas, Sylvia Marie Likens de 16 años y Jenny Faye Likens de 15 años, a cambio de unos muy necesarios 20 dólares por semana. Ella aceptó.

Al principio todo anduvo bien, las hermanas Likens jugaban e iban a la escuela con los hijos de Baniszewski, y la acompañaban a la iglesia. Sin embargo la primera vez que los 20 dólares enviados por los padres de las niñas llegaron con un día de retraso, Baniszewski se enfureció, obligó a la niñas a que bajaran al sótano y se inclinaran sobre una cama y las azotó. Ese sería el comienzo de un patrón regular de maltratos a las menores y el posterior crimen.

Dos semanas después de haber dejado a las niñas al cuidado de Baniszewski, los Likens volvieron a visitar a sus hijas. No hubo ninguna queja al respecto, así que se marcharon conformes. A partir de ahí, Baniszewski, sus hijos y varios adolescentes del vecindario empezarían la verdadera tortura física y psicológica de Sylvia. Por alguna razón simplemente no podía soportar a las chicas, y sobre todo a Sylvia, con quien más se desquitaba; posiblemente sentía una especie de celos debido a que ella era hermosa, amable y virgen.

Un día le preguntó a Sylvia porqué pasaba tanto tiempo en la tienda donde trabajaba, y Likens le dijo que solía juntar latas de sodas vacías para ganar dinero extra. No le creyó y obligó a la joven a que se introdujera una botella de Coca-Cola en su vagina frente a todos sus hijos y Jenny. Ésta se rompió, y los vidrios desgarraron las paredes vaginales de Sylvia.

También después de fumar solía apagar su cigarrillo en el cuerpo de la joven, además de golpearla con una paleta. Cuando se cansaba, le otorgaba la tarea varias veces al día a su hija Paula Baniszewski, quien tenía 18 años. Incluso en ocasiones obligaba a la hermana de Sylvia, Jenny, a que la golpeara en la cara.

Paula Baniszewski

A la hora de cenar, Gertrude sólo le daba pocas raciones de agua, galletas saladas, y algunas sobras. Una vez mandó a su hija Stephanie Baniszewski y su novio Coy Hubbard (un adolescente del vecindario), a arrojarla por las escaleras del sótano; así, Sylvia recibió un fuerte golpe en la cabeza y permaneció inconsciente durante casi dos días.

Coy Hubbard, quien tenía 15 años y era el novio de Stephanie, era experto en judo y le encantaba lanzar a la joven por los aires hacia un colchón que se suponía que era donde tendría que aterrizar, pero muchas veces calculaba mal y la pobre chica caía al suelo de cemento.

Coy Hubbard

Pocas semanas antes del crimen, Baniszewski obligó a Likens a escribir una carta dirigida a sus padres comentando que ella y su hermana la estaban pasando bien, y luego, con ayuda de sus hijos escribió con una aguja al rojo vivo «I am a prostitute and proud of it» («Soy una prostituta y estoy orgullosa de serlo»), en el estómago y abdomen de Likens; y al sentirse incapaz de terminar, Richard Hobbs terminó ese trabajo.

Richard Hobbs

Al día siguiente formuló la manera de deshacerse de Sylvia, le comentó a su hijo John Jr, que podían ir a tirarla a un basurero cuando ella se encontrase desfalleciendo, para que así muriera. Sylvia oyó la conversación e intentó huir, pero Gertrude la detuvo rápidamente y volvió a tirarla por la escaleras del sótano, encerrándola nuevamente.

En la tarde del martes 26 de octubre, Gertrude le ordenó a Stephanie Baniszewski y a Richard Hobbs que le tirasen un balde con agua fría a Sylvia mientras dormía para que despertara. Ellos así lo hicieron, pero la chica quedó totalmente inmóvil, dándose cuenta entonces de que ya no respiraba. Stephanie se desesperó e intentó reanimarla, pero para entonces ya era tarde, Likens ya estaba muerta. Las causas de la muerte fueron hemorragia cerebral, shock, y desnutrición.

Richard Hobbs fue quien llamó a la policía esperando que ellos la resucitasen. Los oficiales se percataron de las heridas de la chica y de su grado de desnutrición, le preguntaron a los jóvenes qué era lo que había pasado, pero ninguno respondió. Baniszewski trato de explicarle que unos vándalos le habían hecho eso y sus hijos la habían traído a casa. Entonces Jenny Likens estalló en llantos y le dijo a los oficiales “Sáquenme de aquí y les diré todo”. Gertrude, sus hijos, y varios jóvenes del vecindario fueron arrestados por la policía.

En el juicio, los adolescentes y niños del barrio aceptaron su culpabilidad y detallaron los castigos a los que habían sometido a Sylvia. Gertrude Baniszewski intentó librarse de la cárcel cargando toda la culpa en sus hijos y los adolescentes del barrio, aludiendo que ella no sabía nada de lo que ocurría en el sótano, pero todos los niños declararon lo mismo sobre Baniszewski: ella alentaba la tortura y participaba en ella. Jennifer Likens declaró lo mismo.

La mayoría de las personas que fueron invitadas a ver cómo torturaban a Sylvia terminaban maltratándola también, la humillaron y violaron, y ellos parecían deleitarse con todos esos gritos de dolor y querían también maltratarla. En un momento del juicio, el fiscal les preguntó el por qué de su actitud, por qué maltrataban también a Likens, por qué no hicieron nada para ayudarla. Todos contestaron lo mismo: “No lo sé, señor”. Ninguno de ellos supo justificar su propia actitud.

Tras el juicio, fueron impuestas las siguientes condenas:

Gertrude Baniszewski. Fue hallada culpable de asesinato en primer grado y sentenciada a cadena perpetua. Se le recluyó en la Prisión de Mujeres de Indiana. Obtuvo su libertad condicional el 4 de diciembre de 1985, después de estar veinte años en prisión. Poco antes de morir en 1990, Gertrude Baniszewski aceptó finalmente su culpabilidad, responsabilizando sus actos criminales a sus problemas personales y a una serie de medicamentos que ingería.

Paula Baniszewski. Fue hallada culpable de asesinato en segundo grado y sentenciada a cadena perpetua. Obtuvo su libertad condicional el 23 de febrero de 1973, después de estar siete años en prisión. Tuvo una hija en ese mismo año y la llamó Gertrude.

Coy Hubbard. Fue hallado culpable por homicidio impremeditado y sentenciado a 21 años de prisión. Se convirtió en un delincuente y volvió a la cárcel con frecuencia.

Richard Hobbs. Fue hallado culpable por homicidio involuntario y sentenciado a 21 años de prisión. Murió a los 20 años de cáncer pulmonar.

John Baniszewski Jr. Pese a tener trece años de edad fue sentenciado a cumplir 21 años de cárcel; fue el preso más joven del reformatorio de la historia de ese estado. Tras cumplir su condena, se convirtió en pastor laico, para contar su historia.

Stephanie Baniszewski. Fue hallada culpable por cómplice y fue sentenciada a cumplir 12 años en prisión. Ella, junto con Coy Hubbard, arrojaron a Sylvia por las escaleras del sótano, lo que le produjo una hemorragia cerebral. Eso produjo una de las causas de su muerte.

Películas y libros basados en su historia:

An American Crime
The Girl Next Door

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