Un poco de historia: Trotsky en México

Un poco de historia: Trotsky en México

Cerca de la Casa Azul de la pintora mexicana Frida Kahlo, en la que León Trotsky residió al comenzar su exilio mexicano en enero de 1937, se erige la vivienda que hospedó al revolucionario ruso hasta el día de su asesinato, hace 80 años.

Bautizada ahora como Museo Casa de León Trotsky, esta casona en Coyoacán, en el sur de la capital, conserva intactas, entre sus paredes color rojo y sus jardines verdes, las habitaciones y enseres del fundador del Ejército Rojo.

Su ropa, la mayor parte de sus libros y pertenencias, la recámara, el baño, la cocina y el despacho donde fue atacado mortalmente, continúan como si el ideólogo de la Revolución rusa de 1917 los hubiese ocupado apenas ayer.

En las paredes de su recámara están las marcas de los disparos del primer atentado a su vida, que fue fallido y sucedió el 20 de mayo de 1940, encabezado por el muralista mexicano David Alfaro Siquieros.

David Alfaro Siquieros

El museo todavía cría conejos, una afición de Trotsky y los jardines conservan los cactus que le gustaba observar y que lo llevaron a desarrollar un gusto gastronómico por los nopales.

Frente a un árbol de zapote blanco sembrado por Trotsky y un camino protegido de cactus, sus cenizas se conservan en una estela elaborada por el pintor mexicano Juan O’Gorman, que tiene tallada la hoz y el martillo.

Juan O’Gorman

El revolucionario ruso León Trotsky sigue vigente 80 años después de su asesinato, el 21 de agosto de 1940, en la casa de la Ciudad de México que habitó los últimos meses de su vida.

Nacido en Ucrania en 1879 como Lev Davídovich Bronstein, Trotsky fue atacado el 20 de agosto de 1940 por el español Ramón Mercader con un piolet en la cabeza que le causó la muerte al día siguiente, el 21 de agosto, en un hospital de la capital mexicana.

Ramón Mercader

El comunista Mercader fue condecorado posteriormente con la medalla de “héroe de la Unión Soviética” por haber matado a Trotsky.

Cinco décadas después de su homicidio, en 1990, ya como museo, la casa mexicana que habitó con su esposa Natalia Sedova y su nieto Esteban Volkow, se mantiene prácticamente tal y como estaba el día en el que fue asesinado.

“Precisamente, el objetivo de este museo es preservar la verdad y nuestra memoria histórica”, reveló Gabriela Pérez Noriega, directora jurídica y documentación de este espacio y sede del Instituto del Asilo.

Con el tamiz del tiempo, ya son ocho décadas, la directora jurídica sostiene que “Trotsky y, obviamente las ideas que él toma de (Karl) Marx, siguen vigentes. Eso está vigente”.

En marzo de 1939, Stalin decide que su enemigo debe morir y da la orden al jefe de la KGB en el exterior, Pavel Sudoplatov, afirma el historiador mexicano Juan Alberto Cedillo, autor del libro “Eitingon, las operaciones secretas de Stalin en México”.

Iósif Stalin

Sudoplatov encarga la misión a Leónidas Eitingon, quien selecciona a algunos milicianos españoles, entre ellos el propio Siqueiros, explica el autor.

“El grupo se prepara para matar a Trotsky en la casa que habita en Coyoacán. Ramón Mercader iba a ser los ojos y oídos al interior del trotskismo”, relata el escritor.

Cedillo relató que en el primer atentado, que dirigió Siqueiros, participaron unas 40 personas, entre mineros mexicanos, milicianos españoles y amigas del muralista, que se llevaron a una fiesta a los guardias de la residencia del dirigente ruso.

“Se dispararon 72 tiros. Trotsky se tira de la cama, el nieto es herido en un pie, no funciona la bomba incendiaria y Stalin monta un berrinche cuando le informan”, asegura Cedillo, autor también de “Los nazis en México”.

Los estalinistas ponen en marcha el plan con Ramón Mercader quien había ganado la confianza del revolucionario ruso, quien le franqueó la puerta y le dio la espalda, momento que aprovechó para clavarle el piolet.

Habían pasado 13 años desde el rompimiento con Stalin, pero finalmente éste podía cantar victoria; su enemigo, su antípoda había muerto. El comunista catalán Ramón Mercader había logrado el anhelado deseo de eliminar de la faz de la tierra a León Trotsky. La herida fue grave, pero no murió de inmediato; fue llevado a un hospital y atendido, pero ya nada se pudo hacer. Finalmente, luego de tanta persecución, acoso y ataques por parte del régimen soviético, Trotsky falleció el 21 de agosto de 1940 en la Ciudad de México.

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Mean Machine

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